Para programar una rutina de belleza lo primero que tenemos que saber es ¿qué tipo de piel tengo? 

Una de las principales dudas que se nos presenta cuando vamos a elegir cosméticos es  ¿cómo es mi piel? Es fundamental saber esto porque la rutina facial diaria se programa en función de las necesidades de nuestra piel.

Diferencia entre el tipo de piel y el estado de la piel

Cuando hablamos de tipo de piel nos referimos a las características con las que hemos nacido, que vienen determinadas por la genética y que no podemos cambiar. 

Es la clasificación que todas conocemos, en función de la grasa que es capaz de segregar nuestra piel: seca, grasa, mixta y normal.

Pero esta clasificación se nos queda corta, porque estaremos todas de acuerdo en que nos es lo mismo  una piel a los 20 que a los 40, ni en verano que en invierno, ni está igual cuando estamos embarazadas, o después de una noche sin dormir...

La piel no está siempre igual, tiene estados o condiciones que son puntuales (generalmente) y transversales (afectan a todo tipo de pieles por igual): piel madura, piel sensible, piel deshidratada, piel descontrolada...Estos no son tipos de pieles sino estados de la piel. 

Y esto ocurre porque la piel es un órgano vivo y varía en función de los factores mediambientales, emocionales y físicos. 

y por todo esto es importantísimo tener en cuenta que no debemos etiquetarnos en un tipo de piel y listo.No, debemos aprender a "escuchar" todos los días lo que nuestra piel nos dice y atender a sus necesidades. 

Tipos de piel y cómo saber cuál es el tuyo

Los tipos de piel que existen son: seca, normal, grasa y mixta (cuando tienes 2 tipos de los anteriores a la vez, en diferentes zonas de la cara). Al saber nuestro tipo de piel podemos aplicar los productos que se adecuan mejor para mejorar su estado, pero no cambiaremos el tipo de piel.

Un truco para saber el tipo de piel que tienes: 

  1. Desmaquíllate y lávate bien la cara
  2. No apliques ningún producto después de lavártela
  3. Espera 30 minutos y observa como la tienes y sientes

Al cabo de estos 30 minutos, en función del tipo de piel que tengas verás y notarás diferentes cosas.

Piel seca
  • piel tirante y deshidratada
  • seca e incluso con zonas con descamación y rojas, sobre todo en invierno
  • poros poco visibles

Estos tipos de pieles necesitan recuperar la capa de sebo que la piel necesita para estar equilibrada, por lo que deberemos buscar productos que nos ayuden en este sentido, cosméticos nutritivos e hidratantes con ingredientes como el aceite de argán, el sésamo, la manteca de karité o la oliva. 

Piel grasa
  • recién lavada la notarás limpia y sin grasa, pero a los 30 minutos tendrás de nuevo la capa de sebo
  • brillante
  • poros visibles y obstruidos (con puntos negros, blancos, granitos…)

Tendremos que ayudar a la piel a que regule correctamente la producción de grasa. Es muy importante huir de productos con alcohol o agresivos. La piel necesita tener una capa de grasa para protegerse de manera natural, por lo que si simplemente la eliminamos, provocaremos que las glándulas produzcan aún mas grasa. Vamos, que conseguiremos el efecto contrario.

Por eso hay que buscar productos que ayuden a las glándulas a producir la cantidad adecuada, no un exceso, y además ayudar a limpiar los poros para evitar que se obstruyan y nos provoquen granitos. Ingredientes como el árbol de té, el hamamelis o la jojoba ayudan a regular y mantener la piel hidratada. 

Piel normal
  • equilibrada, ni con grasa ni reseca
  • puede que notes que necesitas una hidratante, pero no la tienes sensible, enrojecida o con zonas resecas
  • poros poco visibles

Las pieles más afortunadas. Sólo tienen que tener cuidado de tratarlas bien y sin productos agresivos. Una correcta hidratación y siempre estarán perfectas.

Piel mixta
  • presentarás una mezcla de las características de los otros tipos de piel
  • zonas más grasas, con otras secas o normales
  • poros visibles en algunas partes de la cara

Estas pieles pueden tener zonas grasas, secas o normales, por lo que son un reto. Buscaremos productos para regular e hidratar. 

Lo normal es que la zona T (frente, nariz y barbilla) sea de un tipo de piel y el resto de otro.

Piel sensible

La piel sensible no es un tipo de piel sino más bien un estado o condición. Cualquier tipo de piel (normal, mixta, grasa o seca) puede estar en algún momento sensible o hiperreactiva. Pueden ser muchos los motivos que provoquen ese estado de sensibilidad (cambio hormonal, estrés, por contacto, genética...) y también muchos los síntomas: rojez, picor, descamación, erupción...

La prioridad es averiguar qué es lo que está causando esta respuesta en mi piel para poder ponerle solución cuanto antes. Para estos momentos es esencial utilizar cosméticos respetuosos, no agresivos ni irritantes, con ingredientes calmantes y suavizantes como la caléndula, la manzanilla o el aloe vera.

El agua de manzanilla es una buena solución para cualquier tipo de piel. Es un destilado de flores de manzanilla con efecto calmante, antirritativo y antiinflamatorio. Aplícalo en tu rostro directamente con tus dedos o con un algodón, las veces que necesites. Notarás un alivio inmediato. 

Piel deshidratada

Puntualmente la piel puede perder la capa de grasa superficial, por ejemplo durante el invierno. Esto no quiere decir que nuestra piel se haya convertido en una piel seca, sino que tendremos que reparar y restaurar los ácidos grasos perdidos y habremos solventado el problema. Para ello vamos a aplicar productos que nos aporten una hidratación extra a nuestro tratamiento diario. La combinación de productos es ideal para esto, como os hablamos ya en otro post

Piel madura

Tampoco existe una piel madura estándar como tal. Nuestra piel será mixta, grasa, seca o normal y además madura. Tendremos que buscar cosméticos adecuados a nuestro tipo de piel y que además nos aporten propiedades regenerantes. Productos que contengan ingredientes como la rosa mosqueta, la centella asiática o el agua de rosas serán perfectos. 


Ahora que ya sabemos cómo "leer" o "escuchar" las necesidades de nuestra piel, en el siguiente post os contaremos cuáles son los pasos de la rutina facial diaria  y qué productos son los adecuados en función del tipo de piel