A raíz de la publicación anteriorCuidado del contorno del ojo, muchas nos habéis escrito con algunas dudas. 

En ese último post os contábamos lo mucho que trabajan los músculos del contorno de los ojos y lo delicada que es la piel que los rodea, así como lo sensible que es a los agentes tanto internos (hábitos de sueño, alimentación..) como externos (frio, aire, sol…).

También hablamos de cómo cuidar esta zona, los hábitos que pueden hacernos mejorar y cómo habíamos diseñado y creado nuestro producto específico para el cuidado del contorno.

Pero de lo que no hablamos fue sobre cómo aplicarlo y qué movimientos son los idóneos para cuidar y mimar la zona. 

Como el tema ha suscitado bastante interés hoy profundizaremos sobre esto. 

  • Antes de ponernos manos a la obra, lo primero, es elegir un buen producto, con una formulación específica para la zona, con ingredientes activos que actúen conjuntamente para potenciar su cuidado. Debe contener ingredientes hidratantes para proteger y mimar esta fina piel, ingredientes regenerantes para ayudarla a renovarse tras las agresiones externas y prevenir los signos de la edad. Además, también es genial que contenga componentes que aporten propiedades antiinflamatorias y astringentes que ayuden a activar la circulación y a prevenir la hinchazón de párpado y ojeras.
  • Es importante que sea un producto hipoalergénico, es decir, que esté formulado para minimizar las posibilidades de reacciones alérgicas y que sea respetuoso con nuestras córneas.
  • Además de todo esto, hemos de elegir los productos lo más higiénicos posibles, envasados en tubos airless que reduzcan al máximo el contacto con los patógenos. 

Ahora vamos a ver cómo podemos aplicarlo con movimientos amables y respetuosos que mimen la zona, y que además favorezca la acción el cosmético.

Podemos proponernos hacerlo cada noche, incorporándolo a la rutina de belleza y convertirlo en un un pequeño ritual.

Si le ponemos intención, atendiendo a cada sensación: aroma, textura, tacto... y desconectamos ese ratito, olvidándonos por un momento de las listas por hacer, de la comida de mañana, de la compra, del trabajo...lo convertiremos en un ritual de autocuidado muy potente. Prueba esta noche a dedicarte ese espacio para ti, solo para ti, y cuéntame cómo te sientes. 

1. ¿Cuándo aplicarlo?

Lo ideal es aplicar el contorno de ojos tras la limpieza y tonificación y antes de la hidratación (con cremas o aceites faciales). Podemos aplicarlo por la mañana o por la noche o ambas, según las necesidades.

2. ¿Cuánto y cómo? 

Con una pequeña dosis de producto similar a un grano de arroz  tendremos bastante para los dos ojos. En el caso de nuestro Contorno de Ojos de Rosa Mosqueta, equivale a media pulsación del dosificador. 

Lo repartiremos en pequeñas gotitas al principio de la ojera, sobre el borde óseo de la órbita inferior del ojo, deslizando suavemente el producto desde la unión con la nariz hasta la comisura externa del ojo junto a las patas de gallo, dónde insistiremos un poquito, siempre dando toques con el dedo, hasta su completa absorción.

Después hacemos lo mismo en la parte superior. Tendemos a pensar que lo mejor es poner el contorno en los párpados, cuando, en realidad, dónde debemos actuar es en la zona de bajo de la ceja, dando al final pequeños toquecitos para activar la circulación.

Algunos recomiendan para este paso usar el dedo anular de las manos pues es el que menos fuerza tiene y tratará con más mimo esta delicada zona.

¿Qué te ha parecido? ¿ya conocías la forma de aplicar el contorno? ¿Nos cuentas qué tal te ha ido?

Foto de Joe Robles